Artículo: Una Bofetada de la Embajada

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photoA la República Dominicana le ha visitado la controversia desde el exterior con el designio de un embajador homosexual estadounidense a operar en el país, James Wally Brewster. La controversia es un componente que jamás ha faltado en dicha sociedad, pero que un homosexual ocupe tal cargo diplomático, es sin duda alguna, un balde de agua fría para una comunidad tan patriarcal y desigual.

Como todos saben, el presidente Obama es uno de los principales defensores de la comunidad LGBTQ, y siempre anda en busca de un ambiente más equitativo para ellos tanto a nivel nacional como internacional. De ese modo intenta trabajar con problemáticas locales de poca gravedad como también intentar influir para una mayor igualdad en países como Uganda en donde la homosexualidad es criminalizada y digna de la pena de muerte ante los ojos del gobierno y del pueblo.

El sector cristiano dominicano denuncia que Brewster no va a la isla a ejercer su labor como embajador si no que pretende servir de promotor de la agenda gay, que según ellos está encargada de sistemáticamente desvanecer los valores de las familias dominicanas. Aunque a lo que a mi concierne, los grandes ofensores del país se encuentran detrás de sotanas. Un ejemplo de esto lo fue el caso del nuncio Józef Wesolowski, quien según investigaciones realizadas, es culpable de pedofilia y abuso sexual. O el caso del albergue de Higuey, en el que nueve menores de edad acusaron a un grupo de sacerdotes y feligreses de violación y sadomasoquismo, en el 2004. También ostentamos el caso del cura de Bonao, Alberto Cordero de cuarenta años, quien fue sometido y apresado, bajo el cargo de violación de una menor. O el extraño caso del padre Wojciech, quien luego de ser denunciado a mediados del 2013 por violación a decenas de niños, se dio a la huida sin que se volviera a saber de su paradero. La lista negra de cometidos en contra del país por el propio clero es más extensa, mas no se necesita hacer mención de todos los casos  acontecidos para vislumbrar que si hay algo que está socavando la integridad de las familias del país, se encuentra en las filas eclesiásticas, pese a que a la iglesia se empeña en hacer tal alborote de factores externos para desviar la atención de las masas.Ambassador_James_-Wally-_Brewster,_Jr.

Recuerdo un día, mientras aún vivía en el país y cursaba en el primero de secundaria del colegio de la Fuerza Aérea Dominicana, Nuestra Sra. del Perpetuo Socorro, usaba una guagua escolar privada, para transportarme a tomar clases, al igual que muchos otros niños que no vivían tan cerca del colegio. En el mismo transporte que yo, había otro muchacho que para aquel entonces estaba en tercero de secundaria, que constantemente arremetía en contra de otro chico que también estaba en tercero, por ser un tanto amanerado. Día tras día, era un bulliying constante, nadie nunca decía nada, ni siquiera la conductora que era quien se supone pusiera el orden. Ni siquiera el chico se sentía con el derecho constitucional o con la suficiente moral para defenderse el mismo dada la naturaleza de su acoso. El hostigamiento continúo hasta un día, pues llego el punto en que a mí me estaba incomodando la situación y al ver la zozobra incesante. Fue entonces una tarde mientras volvíamos de la escuela en la que el acosador siguió con su rutina, y yo no pude contener mi frustración al ver que una vez más la conductora se hacía de la vista gorda; a pesar de mi desventaja de tamaño y fuerza le alce la voz al acosador lleno de rabia: “Muchacho del diablo, que es lo que a ti te pasa con “fulano” que no hay un maldito día que no vengamos de la escuela que tu no empieces a joder y a azarar la paciencia. ¡Me tienes harto ya eh! ¿A ti te gusta él, eh? Decláratele a ver si no lo dejas en paz.

Luego de haber vociferado con rabia, Mr. Bulliying me amenazó con golpearme pero era tanta mi rabia en su contra que yo quería irme a los golpes con él por abusador, aunque saliera perdiendo. Iba a defender lo que creía correcto. Al rato nos mandaron a callarnos y todo el alboroto cesó.

Aún recuerdo la cara del joven que era constantemente molestado al ver que un chico menor que él estaba dispuesto a defenderlo. Su expresión no tenía precio; la tristeza de sus ojos se mezcló con sorpresa, pues se había dado por vencido ante aquella injusticia y apuesto no creyó nunca encontrar un partidario a su causa de derecho a la paz y tranquilidad que todos merecemos.

Este tipo de acoso y comportamiento no aceptable por parte del agresor, esta intrínsecamente atado a la norma del país. Es de hecho muchas veces fomentado, respaldado y premiado por el machismo bruto que tanto prepondera. No han sido ni uno ni dos los asesinatos injustificados ni las palizas aleatorias o el acoso e insulto constante que se ven cada día en la Republica Dominicana, muchas veces cometiéndose con base a supuestos valores cristianos. Por eso me satisface en parte el hecho de que muchos ignorantes e incivilizados, tengan que pasar por el reto de que hay un embajador abiertamente gay en el país y que de esta forma se pongan en jaque muchos comportamientos inaceptables y se comience a trabajar por la igualdad y a sentar un mejor precedente en el que todos sean visto como seres humanos. Ya que la inequidad no solo impera en la comunidad LGBTQ si no que forma parte de dicha estructura social.

Anuncio: Otro Proyecto

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Por este medio quiero informar a mis queridos subscriptores de Proverbia y amigos de lectura, que si no he estado tan constante como lo usual a la hora de publicar material en el blog, es debido a que he estado trabajando otra faceta de mi persona: la comedia. Me gusta hacer reir, y fue por esto que decidí unirme a mi hermano para hacer un channel de youtube que hiciera distraer a las personas. Con el fin de usar un poco las bases de mis escritos aquí e incorporarlos a algo diferente en naturaleza. De modo que pudiera comunicar mensajes, que espero sean de utilidad a muchos, de forma jocosa. Así que aprovecho este medio para invitarlos un rato al canal: “Rullidos”

 logo R

Gracias por el apoyo brindado a este espacio y esperen post interesantes en los proximos días. Un abrazo.

Artículo: Una Cara Bonita

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halo effectLuego de que la fotografía de su ficha policial fuera publicada en la página de facebook del Departamento de Policía de Stockton en California, Jeremy Meeks causó tal revuelo por su apariencia física, que le llevó a una fama inminente y a acaparar la atención de las redes sociales al igual que los medios noticiosos de Estados Unidos.

Fue sumamente interesante o mas bien estupefaciente, el poder observar como las multitudes tomaban una posición benévola, a favor del caso del criminal y su ofensa para con las normas sociales. Siendo consentido como un marginado y digno de lástima pues ahora era privado de su libertad. Totalmente se ignorada el motivo de su apresamiento.

De primera instancia no pude controlar el pensar como nuestra sociedad esta cada vez más afectada por unos valores morales cojos que buscan justificarse. Sin embargo me sorprende mas aún como el poder de la apariencia física, lo superficial llega a ser primordial e indispensable en todas nuestras vidas. A raíz de esta dinámica superflua se ven afectadas o influenciadas los juicios y percepciones de muchos que no sabemos observar lo que tenemos de frente.

Hay una clara decadencia en la formación de seres humanos, y esto lo digo desde un punto de vista laicista, pues no es necesaria la presencia de religión X para impartir valores de forma efectiva y poder formar individuos con una ética mas o menos decente. De hecho este arresto y sus secuelas circunstanciales han desafiado todo entendimiento lógico a lo que había podido observar en todos mis años de vida.

Este hombre de treinta años, fue arrestado por posesión de armas de fuego, terrorismo callejero y en adición resistir y obstruir a la justicia. De hecho, no es su primera vez en el acto de delinquir. Un lamentable suceso que no ha sido impedimento para que la cara de buenas facciones, ojos azules y apariencia bi-racial —hijo de padre negro y otro blanco; mulato—  de Meeks levantara una simpatía masiva. No solo se ha creado una página de facebook en su honor para ayudarle a reivindicar su imagen ante el público, si no que a través de esta, se pretende dar a conocer su historia y así reunir fondos para pagar su fianza la cual promete ser de 250,000 dolares, lo cual están logrando poco a poco.

Con anterioridad, había cumplido nueve años en prisión por robo mayor. Es de hecho descrito por la policía de Stockton como uno de los criminales más violentos del área.

El ex convicto —y posiblemente convicto nuevamente— ha gozado de los efectos que el hechizo del halo effect ha causado sobre sus seguidoresEste es un sesgo cognitivo (psicología) por el cual la percepción de una característica es dominada por rasgos previos y su conjeturas de interpretaciones. Dígase, si nos agrada una persona principalmente por su aspecto físico, tendemos a calificarles con características favorables, incluso si se está desinformado en el valor cualitativo del mismo.

Se han confirmado a través de estudios por Efron en el 1974, que las personas atractivas reciben sentencias menos severas que las personas menos agraciadas independientemente del crimen cometido.

Podemos entonces darnos cuenta de lo imperfecto y arbitrario que puede llegar a ser nuestro criterio a la hora de juzgar un comportamiento en particular y de como podría este accionar de manera parcializada repercutir a la hora discernir sentencias sobre un individuo.

Muchas personas juran y perjuran que lo que importa es lo de adentro, que el físico es irrelevante; Meeks sin embargo, ha demostrado todo lo opuesto con su caso. De hecho su look le ha sido muy relevante a la hora de buscar alternativas para salir de su aprieto.

Jeremy Meeks

Vivimos en una sociedad en donde se le da más importancia a lo visual, a la imagen, a lo frívolo por sobre lo demás. Una en la que la moral sirve para atacar al prójimo y a sus estilos de vidas, que por alguna razón u otra, no se ajustan dentro de la norma, en vez de ser herramienta de instrucción de seres humanos. Una sociedad del espectáculo, que ha priorizado el entretenimiento y no el pensamiento crítico, el aprendizaje y el desarrollo del individuo. Una sociedad decadente en la que cada vez más personas son parte del problema e ignoran por completo la situación que le aqueja, pues es más pesada la minusvalía cerebral que las ganas de romper con los entes titiriteros.

Poema: Seseo Lapidario

10589954_10154454154840142_99652627_nIlustración: Tomás G. Michel

En queja y lloro, fugados  en éxodo
inmolados ante siglos de asedio
retórica demagoga
hija de leyes sesgadas
esposa de una desigualdad institucionalizada.
Visiones ávidas, neoliberales
con artillerías de laissez-faire.
 
Siglos de libertad no avistada
pastoreo desde distancia
ojos vendados por un “progreso” subyugado
un desarrollo al tercermundismo.
En medio de callejones de un mercado somnífero
con suelos sin oro
con peste a letrina bajo el sol.
 
Anarquía indómita e instruida
que enterrada estas en muchas tumbas
mira tu casta indolente
es de tu fervor menester,
devuelve la fertilidad a estos campos de caña
así se aniquilen los hogares inhabitados,
los sueños implosionados,
los futuros que circulan en la rotonda.
 
 
 
 

 

Cuento: La Mano de Yersinia

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mascara

Ilustración: Tomás G. Michel

“Para Kisairis, la más bella de todo el feudo”

El caos es un orden sin decifrar —José Saramago

I

Le despertaron los ladridos en medio de la neblosa madrugada. Ruidos y chasquidos provenían del frente de la casa. Inquieta, se levantó de la cama y se azomó por la ventana. Sigilosa, aún luchando con ojos pegadizos, quiso ver que desordenada la paz del campo, por la rendija entre las maderas viejas. De ese pequeño pueblo de Toscana, del que la fría brisa callaba el cántico de los grillos con cada una de sus ráfagas. Vio la silueta de un hombre envuelto en capas un tanto maltrechas, desmontando sacos de una carreta. Por la forma en que los perros de la casa le brincaban y jugueteaban a su alrededor, supo ágil que era su primo Giuseppe; había llegado de oriente medio. Salió hacia la sala chocando casi con todo a su paso, mas sin despertar ni a su tía, ni a sus dos primas. Forcejeando con la somnolencia y el zigzagueo al caminar, buscó la forma casi sobre natural de encontrar una vela de entre la alacena y prenderla. Se enrolló en una colcha y salió hacia el pórtico. Se recostó de una de las columnas de madera que sostenían la casa, mientras veía su primo descargar los bultos de especias que trajo de su viaje. Habiendo terminado, este jovenzuelo de porte severo, llevó los caballos al potrero. Titubeando de entrar a casa, regresó caminando lentamente, haciendo contrafuerza a los torbellinos húmedos. Llegó frente a Gianna, se quedó mirándola, de reojo, mostrando una sonrisa triste, mientras se mecía del frente hacia a tras impulsado por sus talones. Se sentó en uno de los tres escalones que daban entrada a la cobija del calor hogareño, a los pies de su prima. Esta al verle en condición de cansancio, se sentó a su lado y se recostó de su brazo.

Aunque estuvo ausente durante tres meses, le parecía una infinidad. Con su personalidad burlona y fuera de lugar, Giuseppe le levantaba el animo a todos. Aveces las hacia llorar, pero siempre era perdonado. Era el escudo de las mujercitas de esa familia. Anduvo por un viaje comerciante, junto la tripulación de una modesta embarcación, que operaba en las costas de Calabria. Un amigo de la familia le colocaba en estos largos viajes de burguesía con ganas de influencia y rencilla en contra de la nobleza y se adentraban por el mar negro a efectuar todo tipo de trueques y ventas. Gran parte del condimento a los pueblos del sur era importado por esta tripulación y sus homólogos.

Gianna había estado ansiosa en las ultimas dos semanas por volver a casa de su madre al sur. Le hacia falta pescar en las costas de Mesina, el calor de la sopas de lentejas que con tanto amor le preparaba su progenitora, leer en casa de su amigo Yago —el sobrino de un monje— historias de libros de fantasia a escondidas, y ver los barcos ir y venir en el atardecer. La vida de Toscana en el centro de la península, no era su predilección. En casa de su tía el harar la tierra y recoger habas solo era entretenido la primera semana. La monotonía le ahorcaba y el dolor de espalda por tanto rastrillar la tenía agobiada y con la espalda encorvada. Ella era un espíritu más emancipado.

Al pasado un rato de que ambos se quedaran hipnotizados por la negrura de la noche y la vela se apagara por la incesante ventisca, desistieron de seguir afuera y entraron al unísono, casi huyendo del exterior.

—Nos vamos al sur en una semana como la ultima vez ¿Verdad? —mientras cerraba la puerta— ¿Cuando tienes que zarpar?

—Esta vez no me toca volver al puerto en una semana. Suspendieron las operaciones en los muelles de toda la costa. Creo que será indefinidamente.

—Pues ¿Con quién he de volver a donde mi madre entonces, si eres tú quién siempre me lleva de regreso cuando vas de camino al puerto?

—Gianna, verás, no puedes volver a Mesina —Dijo con una cara turbulenta, mientras se sentaban  en la mesa del comedor estando a oscuras.

—Giuseppe, es enserio. Ahórrate las bufonadas, que no creo sea el momento, ni la hora.

—Algo muy raro anda pasando por ayá abajo. Mientras estuvimos en alta mar, ocurrió un brote. Hay una peste que esta enfermando a todos sin ningún tipo de discriminación. Al volver tropezamos con un panorama doloroso de solo mirar. La gente está asustada, ya millares han muerto. Les están saliendo unas bolas horrorosas por todo el cuerpo. Las fiebres son muy altas; el dolor de esos pobres diablos no tiene nombre. A los fallecidos, le están tirando en fosas comunes en las afueras de los pueblos, para evitar la propagación de lo que sea que es esa desgracia, que para nada se parece a la viruela. Algunos dicen que es un aire contaminado y otros creen que los judíos están envenenando los pozos de agua. Todo esta vuelto un caos y la gente actúa como desquiciada. Los monasterios y las iglesias están abarrotadas de gente con incertidumbre y con familiares enfermos, que buscan una solución divina a su sufrimiento. A algunos han dejado allegados en la calle, por miedo a infectarse. Gianna parece un castigo del mismo Dios lo que se ve por ayá. Toda la ciudad de Mesina está es cuarentena.

—Pero pasaste por casa de mi mamá, ¡verdad! ¿Como está ella?

—Ella dijo que no podías volver. Por ahora no quiere que te arriesgues a enfermarte, hasta que vean que se puede hacer.

Solo hubo silencio. Cada quien fue a su respectiva cama y no siguieron hablando del tema en medio de tanta penumbra, pues no era para nada placentero. Ninguno pudo pegar un ojo esa noche, uno por lo que había visto y otro, por que no podia dejar de imaginar, de reproducir en su cabeza lo contado. No hablaron de lo ocurrido frente a las demás, mas el esfuerzo de encubrir fue muy en vano.

II

A solo días de Giuseppe haber llegado, ya habían rumores de la nueva plaga rondando por toda Toscana. La Peste Bubónica, estaba haciendo estragos en los pueblos del sur. El jinete apocalíptico había sido liberado sobre la tierra. Muchos se habían trasladado al norte olvidándose de todo, familiares, pertenencias, vidas enteras. Temían por sus vidas. Mas no podrían percatarse que traían consigo un silente y perverso polizonte.

Muchos en el pueblo habían ya sido contagiados, aunque estaban en etapas tempranas. La mayoría sabían a que atenerse. Habían pilas de cadáveres por doquier, de todas las edades. Era como el anuncio a la catástrofe. Una expiación, en el que tanto los justos como los malditos pagaban por sus deudas. No había acontecido guerra que causara tal estrago. El aire estaba curtido e irreparablemente intoxicaba el juicio de todos los expuestos.

Guglielma, pese a los rumores, fue al pueblo a seguir vendiendo especias de las que trajo su hijo. Le interesaba el poder tener ganancias extras, que no estuvieran comprometidas con el vasallo dueño de las tierras en que vivían. Por eso dejaba a Anunziata y Gaetana recogiendo verduras junto a su prima que les era de ayuda temporera, mientras ella sometía sus quehaceres mercantiles.

Mientras montaba su Bazar en la esquina de la iglesia San Pío, no pudo ignorar el tumulto de gente que estaba alborotando la panadería que había en la calle principal del pueblo. Se fue acercando mientras dejó sus especias detrás, hasta colarse un tanto entre la muchedumbre que estaba peleando, alborotando y rompiendo todo. Le estaban dando una paliza al dueño. No pudo digerir lo que veía. El pobre hombre se hallaba ahogado en quejidos y moretones, ensangrentado y rodando en el piso de un lado al otro sin poder defenderse. Los linchadores no le tenían mercerd. Vociferaban como su clase de gente eran los culpables que estas tierras estuvieran envueltas en pestilencia, todos estaban de acuerdo en que debían expulsarlos; a todos y cada uno de los judíos. Le saqueaban todas sus pertenencias, mientras su mujer solo lloraba, pues no podia hacer nada al respecto; mas que estar en una esquina orando desesperada, para que sus hijos no vieran dicha injusticia. No respetaban ni la entrada de su casa, y sacaron todo tipo de inmuebles. Robos de comidas, jamones, granos. La completa destrucción a lo que fue una vez un próspero negocio. Guglielma empujó a la gente que le acorralaba al verse apresada por la multitud, pues estaba indignada por la barbarie, y la paranoia que preponderaba en todos ellos. La gente actuaba despota y miserable, sin ningún tipo de escrúpulos.

Se dirigió a su bazaar abierto a medias y se largó a paso rápido de vuelta a su casa.

A mitad de camino, alcanza a ver a Anunziata, su hija menor, llorando y tosiendo al lado de una empalizada, no muy lejos de casa. De la impresión que esto le causó, soltó todo lo que cargaba consigo y fue corriendo desalmada a donde esta estaba.

—¡Mi hija! que te hicieron, ¿Por qué estas fuera de la casa? Te dije que no salieras —Mientras la revisaba de arriba abajo— ¿Donde están tu hermana y tu prima?

—Mami ¿Que le está pasando a la gente? Se están volviendo loca —mientras luchaba con el sollozo, la flema y la obstrucción de la garganta por el llanto.

—¿Que pasó? —preguntó mientras la jaloneaba para la casa.

—Es que Gaetana me mandó a llevarles una sopa de cerdo a los vecinos. Cuando estaba llegando, en la entrada había un niño con su hermanita. Se les veía muy enfermitos y maltrechos; con muchos bubones por todo el cuerpo y estaban asustados. Le dijeron a Don Giorgio que sus padres habían muerto por la peste, que tenían hambre, si le podían dar un poco de comida. Al momento de dárcela, los empujaron a una zanja que cavaron hace unos días ma’, y les empezaron a tirar tierra. El niño le preguntó que por que le estaban tirando tierra a su comida y de ahí me fui corriendo mamá. Don Giorgio y su hijo los enterraron vivos.

Guglielma quedó muda e irreflexiva. Le pasaba la mano por la cabeza a su hija con la vista perdida, mientras apresuraba su caminar, jaloneandola, hasta que llegaron a la entrada de su casa. Cerró todas las puertas y ventanas con seguro.

III

No se sabia de Gaetana y mucho menos de Giuseppe. Gianna, quiso ir al potrero a ver si tropezaba con uno de los dos, que pudiese estar dandole de comer a los animales o algo similar. Caminó hasta llegar a la puerta, tratando de no ponerle atención a los delirios de persecución que estaba comenzando a tener. Abrió la puerta del potrero y vio a su primo. Estaba acostado en un montículo de paja, acolchonado con sabanas. Había hecho como una especie de lecho. No pasó mucho para que este se diera cuenta de su presencia. Con ojos llorosos, se quedó mirándola sin decir nada. Gianna estuvo atónita por cinco segundos. Se le atragantó un llanto, no pudo dar un paso más al frente, no se movía, no podía, mas su respiración se agitaba.

—¡Sal, vete de aquí! — gritó Giuseppe, con temblores de fiebre y voz entrecortada.

Gianna supo. Retrocedió paso a paso, hasta quedar fuera del lugar. Salió disparada corriendo hacia los matorrales, se perdió durante toda la noche.

Caminó por el matorral ahogada en llanto. La sangre de su sangre, ya estaba condenada a la perdición. La noche era aún clara, extrañamente iluminada de estrellas y ligeros destellos de aurora. Detrás de unas rocas comenzó a escuchar unas voces hablando en voz baja. Se colocó oculta detrás y vio a Gaetana con el hijo de Don Giorgio, montando motetes en su carreta.

—¡Gaetana! —esta se viró con ojos desorbitados y con semblante pálido.

—Dios mío prima, ¿Como supiste donde estaba?

—Es Giuseppe, está enfermo —dijo en desasosiego— Pero, ¿Qué estas haciendo, por que estas aquí con tus cosas?

—Me voy.

—No pero ¿Para donde te vas a ir? Es peligroso que salgas de la casa.

—No, he estado planeando esto hace mucho tiempo. Y ahora, no puedo dejar que esta enfermedad me atrape. Se que van a pensar mal de mí, lo se, pero estos tiempos difíciles ameritan astucia. Debo irme prima, debo pensar en mi futuro. Si me quedo aquí moriré, como han muerto muchos y seguirán muriendo más aún. Me voy al norte.

—¡Ay no me dejes! no ahora. Piensa en tu madre.

—No le digas que me viste, te lo ruego. Debo tomar riendas de mi vida. Formaré una familia con el hombre que amo, y que me ofrece una seguridad en momentos de tanta sospecha. Debo salir huyendo, se ha vertido el castigo sobre estas tierras y ahora están condenadas.

Con lagrimas en los ojos, Gaetana se montó en la carreta. Gianna se tiró al piso en berrinche sin fuerzas. La carreta se iba alejando camino al norte y la pasajera mientras abrazaba a su amado el cual no conjugaba palabra alguna, decía adios con gran dolor, uno que no podia ocultar. Poco a poco se hacia más lejana hasta que desaparecer su angustiosa silueta de entre el horizonte.

Al verse en tan desesperada situación, Comenzó a tener espasmos y retorcidas en todo su cuerpo. Sus músculos se contraían involuntariamente. Convulsionaba de manera agresiva. Había sentido miedo, por su familia y por sí misma. Quedó tirada en el suelo, producto del pánico.

La bóveda celeste se avivó cada vez, más hasta crear suaves destellos de luz. Descendieron a la espesura en donde la abatida cándida se encontraba. Se posaron sobre su cuerpo, vectores de luz desde el firmamento, uniendo la inmensidad con una chica desvalida en el medio de la nada. Todo fue incandescente por un segundo hasta desaparecer. Las estrellas perdieron su brillo, la noche fue negra y sin gracia una vez más.

IV

Sintiendo la destrucción de su interior, de su alma y la perdida de su realidad, no tubo reparo que ir a la iglesia. Caminó todo el tramo, arrastrando la vida por todo el campo, hasta llegar a San Pío en el pueblo. Entró con el peor semblante de su vida y se postró ante la cruz. Lloró antes de poder pronunciar oración alguna. Miraba a su alrededor, estaba repleto. Todo el mundo adoraba en desesperación. El aire fresco escaseaba dentro del lugar; transpiraba humedad y calor. Escuchaba el nombre de San Roque, todo el mundo se encomendaba a él. Muchos otros, conjugaban la oración que el mismo papa creo para combatir la peste. Ella solo pensaba en su primo.

Con determinación y rabia se retiró del lugar. Al llegar a la casa, sin decir nada comenzó a preparar una sopa de lentejas. Tomó un balde de agua que puso a tibiar y se fue al potrero. Entró y se colocó de rodillas a la vera de Giuseppe. Le desnudó y con el agua tibia y un trapo, le comenzó a pasar por todo el cuerpo y por cada uno de los bubones que habían aumentado de tamaño en las ultimas horas. Le limpió, con un afecto desmedido. Él no decía nada, la miraba y sonreía aliviado —daba gracias, en que no le habían olvidado— . Le dio a su prima, el beso más sincero y puro que jamás había podido entregar. Luego de acabar, le alimentó. No pasado demasiado, recostó su cabeza sobre el estomago de este paciente, tapándose con su piel. Lagrimeaba, y sin mirar daba sobos con ambas manos por todo su cuerpo.

Levantó la cabeza, los ojos acuosos le obstruían la vista. Se las secó con ambas manos y vio como su primo no tenía una sola llaga en sí. Se tiró hacia atrás sobrecogida. Agitó a Giuseppe de un lado a otro mas este no respondía. Estaba desmayado.

Al mirar a la puerta, en ese mismo instante, Gianna notó tres hombres con ropas ensangrentadas cargado de machetes y palas. Eran de los muchos protagonistas fanáticos de los pogromos de la ciudad. De aquellas matanzas injustas y desposeciones abyectas, pícaros y malditos aprovechados.

Luego de ver la curación del agonizante, le confrontaron.

—¡Bruja Maldita! desgraciada infernal. Por tu culpa estamos pagando, tu herejía hiede por sobre estas tierras. Se ha derramado la ira de Dios sobre nosotros, y ahora nuestras familias mueren sin cesar.

—¡Muerte a la bruja! ¡Por el papa!

—De que hablan por favor, no se que ocurrió no soy nada de lo que dicen.

—La santa inquisición no es necesaria, tenemos la obligación de matarla, vimos como usó el poder del maligno para su beneficio, que la enjuicie Dios. Yo no necesito más prueba.

Dos de los hombres la agarraron por brazos y piernas  y pusieron su cuello sobre un tronco viejo que habia alrededor. Gianna pedía piedad que no le hicieran daño, que no era mala persona. El tercero tomó su machete y le colocó sobre el cuello para medir con precision el golpe, mientras esta pataleaba de terror. El villano, con ambos brazos estiró el arma hacia su espalda, respiró, tomó fuerza mientras apretaba los puños y lanzó.

Unas trompetas se escucharon por todos los cielos, resonaba su eco por las entrañas de todo ser viviente. Asustados soltaron a Gianna antes de poder hacerle daño y corrieron. Esta quedó tendida en el piso, respirando agudamente, mientras veía a su primo. Una vez más se escucharon las trompetas estremecer el suelo con sus vibraciones. Esta se levantó y se paró al lado de Giuseppe. Este despertó y la abrazó, se apretaban fuerte, mientras no entendían lo que ocurría.

—Tantarantán… Tantarantán

—¡Tantarantán!

Eran las ocho de la mañana en el ruidoso reloj. Kisa, se despertó atormentada y sudada de pies a cabeza en su cuarto en algún lugar de San Juan. Sobre su cama posaban libros abiertos y arrugados de feudalismo, evolución de la iglesia católica y las clases sociales. Estaba tarde para su clase de Literatura medieval. Tenía un examen de fin de semestre. Salió corriendo hacia la universidad; rogaba de camino a Dios que la dejaran entrar al salón de clases.

 

 

 

Artículo: La Chica de Santa Rita

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gato

 Ilustración: Tomás G. Michel

Todo aquel que ha vivido por Santa Rita, que en su mayoría de los casos, son estudiantes hospedados en la cercanía de la universidad, pues residen muy lejos Río Piedras, y se ven arrastrados por los estudios a quasi-emigrar, sabe que a veces este maltrecho lugar se puede convertir en un completo dolor de cabeza.

Ya he perdido la cuenta de  los cristales rotos; vehículos con que estudiantes universitarios, con copioso ahínco se transportan a instruirse a la UPRRP, son victimas del imparable vandalismo. Ya han sido demasiados. Se topan con que mantener un promedio alto, no es la única de sus preocupaciones. Es difícil tener que venir de un día de lecturas, libros e infinitas memorizaciones, y encontrarte con que tu carro esta vuelto un desastre. Verlo tan cojonudamente profanado. Sé la rabia y frustración que se siente, pues no fui precisamente la exención a la regla. Cuando por mala jugada del destino, le tocó a mi carro a que lo desmadraran y le rompieran un cristal, mi hermano y yo salimos en búsqueda de algún sospechoso por los alrededores, para darle una buena paliza, y no quedarme con la impunidad abofeteándome la cara. Pues todos sabemos, que los policías están muy ocupados poniendo tickets de transito, los cuales le son más rentables. Malditos ladrones, deambulantes y tecatos que no piensan en las vicisitudes que muchos de nosotros tenemos que encarar cada día. Mas si estoy conscientes de que hay unas realidades sociales. A muchos de ellos el sistema le ha fallado. No todos son drogadictos, algunos son solo personas que se han visto despojados de trabajos u hogares, y tienen responsabilidades para con su familia ¿Que crees que alguien sin trabajo haría si un hijo le dice que tiene hambre, y no tiene nada en los bolsillos? A eso agrégale  la perra crisis que ha estado estrangulando la isla en los últimos años, en la decadencia de la efectividad del Estado Libre Asociado para regir este pueblo, henos aquí pagando las consecuencias de los daños colaterales. Para el colmo, los atracos a mano armada, son la orden del día. No es para mi chistoso, salir a la galería de mi residencia y tener que escuchar los gritos de una estudiante, que le despojan de sus pertenencias. Para el colmo de los colmos, el tener que lidiar con el hecho, de que sales un momento a las siete de la mañana, dejas la puerta de rejas abierta por unos pocos segundos, pues se te ha olvidado algo en la casa y te topas con que un hombre con una actitud un tanto psicoactiva, entre sigilosamente a tu residencia, en tu propia cara  —quien al no percatarse de tu presencia— para ver que podía robar. Yo en estas me quedé callado, por que quería ver lo que el hacia. Mi novia quien andaba conmigo, de la rabia por su atrevimiento, le hecho un grito que se escucho en toda la biosfera, que hizo que saliera corriendo. Y lo bonito del caso, es que en los últimos meses (dada la insoportable situación económica), la nueva modalidad de los ladrones es que ya no te quieren esperar a que salgas para robarte. Ellos mismos, se están tomando la molestia de entrar a tu casa por la fuerza, amarrarte y Dios quiera no pase de ahí y llevarse todas tus cosas, con tu propio carro, en tu plena cara.

Pero dentro de este nefasto panorama en el que muchos tenemos que vivir, hay una que otra cosa que vale mencionar. Hay una chica, que desde hace varios años, se ocupa de darle comida a los gatos que merodean el lugar. Muchas veces sale a horas no tan seguras a realizar su faena, me imagino que por los quehaceres de su día,  pero para nada se olvida de estos animalitos. Siempre que corría por la urbanización por las tardes, la veía como traía en su SUV sacos de comidas, los cuales todos saben, no son nada baratos, y así procedía cada dos o tres esquinas a dejar varios platos de comida. Te dabas cuenta desde lejos por los montones de gatos que desde podían percibir que ella estaba por llegar al amontonarse de felicidad —supongo que también por el hambre—. Que alguien haga este gesto en el área metro, es mucho decir, pues la apatía que prepondera en los alrededores, es estruendosa. Y la realidad es que me llena de satisfacción y felicidad, ver ese tipo de gestos y desprendimientos de parte de las personas, que no solo viven en lugares colmados de concreto, si no que lo cargan dentro de si, amurallando su humanidad.

Artículo: Dios No Tiene la Culpa

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 Ilustración: Lucero G. Michel

Ante la impotencia que el ser humano siempre ha sentido frente al operar de la naturaleza —en un universo más vasto que su imaginación—, con la incertidumbre de los “por qués” circunstanciales, se ha visto en la necesidad de crear deidades que brinden una explicación más o menos razonables a su entorno. De este modo no tendrían que enfrentarse cara a cara con la incertidumbre. Dichas deidades han variado de acuerdo a los periodos históricos, los sistemas culturales, las necesidades místicas y espirituales y como consecuencia se pueden encontrar una gran cantidad de estos entes omnipresentes. Ejemplos lo son Yúcahu en la mitología taina caribeña, Anubis en la mitología egipcia o Loki en la mitología nórdica.

Pese a lo avanzada que parezca estar nuestra civilización, hay muchas cosas que no han cambiado desde la prehistoria. Situaciones que se siguen repitiendo (cambian los personajes, mas no las eventualidades). Las personas siguen siendo hijas de las desgracias y no están para nada exentas a las malas jugadas de la vida, y por ende recurren al teísmo como su fuente principal de refugio psico-emocional. He aquí entonces que en adición a rendir alabanzas a un dios por sus maravillosas creaciones, también le temen por su alter ego destructivo. Le atribuyen como vértice de plagas, problemáticas y guerras a una omnipotencia que poco o nada tiene que ver con las barbaridades terrenales. Le tildan de ente castigador, que ajusticia muchas veces a justos por pecadores; en cuyo obrar muchos inocentes sufren y padecen e incluso pierden sus vidas. Mas no es así, las problemáticas a la que nos enfrentamos cada día, por magnicidas que parezcan, tienden a tener orígenes rastreables. Puede que no se presenten tan obvios a simple vista como uno desearía, pero con un poco de indagación, se puede dar con los vertientes de estos acontecimientos desafortunados. Unos que en su mayoría son secuelas y consecuencias de acciones, productos de la inconsciencia de una o varias ratas con más poder del que deberían ostentar. De modo que antes de echarle la culpa a Dios, de creer que le han abandonado a la intemperie espiritual o le están castigando, asegurece de que no esta siendo víctima de su sociedad, cuyo motor principal no es el bien común, ni nada que se le parezca.

Me he topado con personas cristianas que dicen que la biblia es el único libro que necesitan estudiar, que no leen nada más por que toda la verdad procede de dicha antología. Yo reprocho mucho esta postura, pues es para mí una irresponsabilidad grande de un creyente verdadero, el no ubicarse en un buen contexto histórico y antropológico a su creencia. Es irresponsable no situarse en un marco social a su espiritualidad. Es más aún irresponsable atribuirle esta postura mediocre a una obediencia inminente y sin límites. Pues si ignoras las nociones que operan en tu entorno ¿Como podrías ayudar de una manera efectiva al necesitado desconociendo su realidad social? (probablemente no reconozcan la propia) ¿Como podrías ayudar al necesitado si no conoces a las entidades que le oprimen y abusan de su realidad?

Dios le ha dejado una tierra fértil en recursos, con la capacidad de sustentar a sus habitantes de manera justa. Que la avaricia del hombre obre para lo contrario, es otro cuento. La mala distribución de las riquezas, crea los cimientos de la extrema desigualdad socio-económica que tanto impera en la actualidad, en donde unos pocos tienen demasiado y unos muchos casi nada. En donde el poder esta por encima de la justicia, en donde la corrupción esta infiltrada en los aparatos administrativos de los pueblos, en donde las pertenencias valen más que muchas vidas. Entonces a fin de cuentas ¿Quién es el culpable?

Artículo: Vidas Pasivas

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Ilustración: Doreene J. Pagán

“Mis agradecimientos a Raymil Belmont Por propiciar la sana discución”

Vivimos en un mundo en el que asuntos que debieran tener prioridad y la atención de todos, no la tienen. Un mundo en lo que lo superficial y vano, tiene más peso que lo sentimental e intelectual. Se nos manipula, y se nos acorrala a ser supporting actors incluso de nuestra propia vida. Una que aparenta girar alrededor de la sombra de celebridades que de manera vacía, dictan nuestros gustos, creencias y expectativas,  y quedamos siendo meros receptores, que bombardeados constantemente con mensajes respecto a nuestra irrelevancia, se nos denigra con respecto a través de los instrumentos mediáticos.

Se nos condena a no pensar, a no participar ni ser creativos; a no producir. Se nos insta a seguir como ovejas, el bastón pastoril de cantantes y actores cuya vida se enaltece por sobre la del resto, por sobre la nuestra. Nada de lo propio genera interés, ni nuestras vidas, ni pensares, ni accionar.

El fenómeno del reality show, ha contribuido en la propagación de esta problemática que tanto afecta de manera silente la autoestima masiva. En que personas deciden dejar de vivir sus vidas de manera plena, y a través de la pantalla de un televisor, optan por una “pseudovida” por medio de la experiencia de alguien más, que irremediablemente les ata a un sillón. Renuncian así a la inmediatez de su entorno, uno que se subordina ante el glamour y las vidas ostentosas o excitantes que aparentan tener muchas personalidades de la farándula. Esto por algún motivo, les hace digna de documentación y transmisión masiva, pese a lo irrelevante de su naturaleza y poco aporte social y carente de instrucción para los televidentes.

En lo personal no poseo una televisión en mi casa. Como sustituto, tengo un librero, el cual trato de mantener actualizado pese a las abofeteadas que el tercermundismo me ofrece cada día. Nunca le he tenido confianza a este aparato, pues siento que es un utensilio de distracción, el cual para nada te empuja a tener un pensamiento crítico, las verdades son parcializadas y la realidad alterada con fines muy ajenos al bien de común. Mas por lo contrario te adormece el cerebro coaccionando a la absorción de material pre-digerido y regurgitado, que moldea posiciones y puntos de vista.

¿Por qué no se muestra una programación más amplia en materia cultural? En algún tiempo mi vida fui un televidente ávido, y en tres diferentes países que viví, este tipo de programación brillo por su ausencia. Pues la programación era pura basura distractora y adormecedora de neuronas. Pese a lo que se nos engulle por boca y nariz a diario, sobre la irrelevancia que se nos hace creer que prepondera en nuestras vivencias, no deberíamos internalizar dicha aseveración. Pues cada quien es el protagonista de una vida. Cada quien es relevante a su entorno. Cada quien tiene la capacidad de superarse, hacer cosas grandes, llegar lejos. Nuestra vida es importante, nuestros amigos son importantes, nuestros sentimientos, emociones y pensares son importantes. No somos solo un numero más, ni tampoco vinimos a este mundo a vivir al margen de una celebridad ni sus vidas superfluas.

Deberíamos estar más despiertos y no ser victimas de los medios y sus tentáculos.

Artículo: El Poder de la Indiferencia

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indiferencia

Ilustración: Lucero G. Michel

La moral está intrínsecamente atada a lo que es aceptado en una sociedad, la tan llamada “norma”. Aunque en muchas culturas simplemente la define y de igual modo no se puede desligar de los sistemas religiosos. Es un conjunto de reglas que delimitan el comportamiento del ser humano que permite la sana convivencia. Y al margen de tan subjetiva percepción, se forjan las bases para la indiferencia.

Cada uno de nosotros se ha visto o se verá en algún punto de su vida ante una situación o problema, que amerite intervención de nuestro buen juicio o ejecución de nuestro obrar. En el confrontamiento de dos partes o en su mayoría de los casos, el vil abuso de uno sobre otro. Algunos se inclinarán por ser valientes y encarar dicha problemática, pero muchos otros preferirán optar por ser indiferentes. Podremos darnos el lujo de avistar todo tipo de dilemmas que pudiesen ser catalogados como injusto, que dado a lo común y repetitivo de su esencia, toma una capacidad subversiva. Entonces nos vemos en una sociedad cambiante, degradante, en la que lo injustificable, encuentra la manera de como justificarse por medio de la retórica.

Puede que el miedo sea lo suficientemente estupefaciente para que nos haga pasar por alto las lagrimas de nuestro prójimo, el sufrimiento concurrente o la desesperación desasosegada, un llanto desvalido. Nos empuja a ser cómplice de lo malvado. Pues de manera automática nos convertimos en partícipe perversos al tener conocimiento o permitir la injuria del mal sobre alguien y no hacer nada al respecto. Estamos de parte del malhechor, al consentir indirectamente con su atrocidad pese a nuestro entendimiento de lo ruin que le caracteriza.

¿Como te sentirías si fueses tu quién necesitado de ayuda y a nadie le importara? ¿Será  que ya estamos acondicionados a este nuevo modus operandi que permite el recorrido libre a la impunidad sin ningún tipo de intersección? Pareciera que la moral ha sido desplazada a ser una mera lanza que se usa de manera hipócrita, para infringir dolor; que puede ser doblada a extremos casi quebrantables, cada vez que fuese necesario, por quien tiene el poder o la capacidad de hacerlo.

Hay un sentimiento de individualismo en cada uno de nosotros que se ha acrecentado. Cada vez más la gente quiere lo propio, lo suyo, y de ese modo desentenderse del colectivo para alejarse a compartir solo consigo mismo. De hecho ese es uno de los síntomas del desarrollo: El poder estar viviendo al lado de desconocidos por años de compartir un mismo espacio. Pues no me importa lo que te pase a tí, ni tampoco a tí lo que a mí me pase. Quien haya dictado esta nueva forma de vivir, claramente no tenía en cuenta lo mejor para nosotros, pues esta dinámica va en contra de la naturaleza y de la salud del ser humano como criatura social. Solo tengan al pendiente antes de tomar la indiferencia como opción de vida que puede que solo llegues más rápido, pero acompañado, llegarás más lejos.

Artículo: Antes de Ser Heroe(s), Criminal(es)

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manopla

Ilustración: Tomás G. Michel

El medio de entendimiento e instrucción que un individuo posea, va a ser siempre la base irremediable a su percepción de la verdad. Percepción, pues puede haber varias interpretaciones de la misma. Podría ser descrita como un planeta que mientras posee un hemisferio con luz, hay otro totalmente sumido en sombras. Ambas simultaneas, ambas reales, partes de un todo y paradójicas. No posee un orden de lo absoluto e inquebrantable. Responde a la subjetividad, a la realidad de quien la percibe y desde donde la percibe. Mas Lapidaria, como expresada en el mito de las cavernas de Platón.

La justicia, por otro lado, no es nada más que la coartada legal que ha utilizado la clase dominante para proteger a nivel institucional sus intereses y propiedades (de acuerdo con Rousseau). Es un utensilio para la defensa de su posición privilegiada, ante la lógica de las masas y la ausente equidad social. Tiende a ser respaldada —de manera legítima— por los aparatos a la cabeza del estado; pareciera estar intrínsecamente atada de brazos y pies con la creación de la propiedad privada. El capital a su vez, es parte sustancial de dicha justicia, la cual no opera igual para quienes lo poseen, que para los que no.

La norma de una sociedad no siempre coincide con lo justo o lo verdadero. Es mas bien una construcción social, creada por el hombre en base a ideologías arbitrarias o convenientes a su posición. Respaldan costumbres que aunque erradas y viciadas, sirven para mantener un supuesto “orden”. Dicho establecimiento de renglones, de hecho, necesitaría de una excelente retórica por parte del titiritero, que fuese lo suficientemente ancha como para cubrir los huecos, que irremediablemente tienden a hacer aparición en escena, a la hora te poner en tela de juicio dichos establecimientos.

Grandes cantidades de personas en diversos puntos de sus vidas, en diferentes momentos históricos, se han visto perjudicado y  amenazados por el orden social que le hace contexto. Mas no todos deciden revelarse contra la normativa que rige sus vidas, pues temen las posibles represarías que se pudiesen tomar en su contra. De hecho el terror y la crueldad, tienen a ser componentes importantes de la mecánica del grupo o persona que oprime a los individuos en cuestión. Partiendo de la premisa que la injusticia ha siempre imperado a niveles exorbitantes, sienten inconformidad y siente la incallable necesidad de alterar e irrumpir el orden establecido pese al desaliento que enfrentan ante un sistema que se vuelca en su contra. Pasan entonces a convertirse en criminales antes los ojos del estado, aunque luego la historia les reivindique y categorice en posterioridad como héroes.

Una de las ideologías institucionalizadas que denotó a través del hedor que emitía, lo anómalo que muchas veces puede ser la norma, lo fue el apartheid. Un sistema edictos y leyes de discriminación y segregación racial, sobre el cual se basó el gobierno de Sudáfrica desde el ’48 hasta los ’90. Se caracterizó por el despliegue sistemático de una agenda que se enfatizaba en el entorpecimiento del desarrollo de la raza negra y su ataque visible e inaudito. Dicho, prohibía los matrimonios y las relaciones sexuales interraciales. Separaba a los diferentes grupos étnicos en los medios de transportaciones, los centros sanitarios, las escuelas y demás. Se trataba no solo de una separación jurídica, si no también geográfica, aislando a la raza negra a unos territorios en particular. Este tenía como cometido central el dominio y la preservación del poder de la raza blanca, el cual solo componía alrededor del veinte por ciento de la población frente a la negra y otras minorías; una especie de jaque socio-económico. Prevenía a los negros de participaren los deberes —privilegios— públicos como votar. No podían ejercer ocupaciones gubernamentales, ni desarrollarse profesionalmente o comerciar. No podían estar en zonas asignadas exclusivamente a los blancos y esto obviando los pormenores que acaecieron como consecuencia de tan estrepitoso panorama.

El aclamado personaje a nivel mundial Nelson Mandela, nació de este contexto, el cual fue considerado un terrorista, quien había encabezado en un principio la oposición militante y violenta en contra el régimen blanco. Fue condenado a cadena perpetua, de los cuales solo cumplió 27 años. Pero la historia le reivindicó por su lucha y por como dió su vida por defender el ideal de la igualdad, que resulto en una transformación social.

Los derechos no son un regalo divino. Son el producto de la lucha, la sangre y el sacrificio para hacer ejercer lo supuesto por naturaleza: la equidad. Siempre habrán entes, no importa cuan avanzado se este en la historia, que por avaricia o interés, van a tratar de imponerse sobre otros y así devengar los beneficios que una posible explotación pudiese brindar; esto se ha visto un sinnúmero de veces sin importar de que civilización hablemos. El ser humano como ser imperfecto, tiene la capacidad de la creación de lo perverso, su diseminación e instauración. Pedro Albizu Campos nos decía “Cuando la tiranía es ley, la revolución es orden” y es la historia de Mandela un vivo ejemplo de dicha afirmación, que al igual que la de muchos otros que en este escrito no menciono ven retadas sus existencias.

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